Fuerza en los
Andes
Nosotros nos
apelotonamos para mantenernos
abrigados. Había temperaturas baja
cero. Una chica lloraba, y el resto de
nosotros tratábamos de contener las lágrimas, las cuales eran del frío o
nuestro miedo. Mi estómago producía
sonidos extraños y sentía el dolor allí como nunca antes. No podía ver más que mis pies. Todo estaba blanco.
Había sido mi segunda noche en los
Andes de Bolivia. Yo había llegado a la
ciudad de La Paz sin hablar español o saber lo que sería mi vida por los
próximos cuatro meses. Yo, con diez
otros estudiantes, y dos líderes, habíamos ido arriba por dos semanas, a la
Corderilla Real en los Andes. Después de
la primera noche que pasamos en las montañas, me levanté en la mañana y me dolía
mucho mi cabeza y estomago. Estaba tan fría, pero mi cuerpo sudaba, mi
cara estaba roja. Tuve la salmonella por
una comida que yo he comida en el semana pasada. Yo estaba demasiada enferma para imaginar un
senderismo por solo el día, y teníamos dos semanas por delante en una altitud
de 5,000 metros. El aire estaba
enrarecido, y mi corazón sentía que mi cuerpo corría constantemente.
Ese
día hubo un momento cuando no pude caminar más, yo puse mi cabeza en las rocas
para descansarme. Mi grupo me vino y
empezó decir cosas motivarme, me dio agua y comida. No teníamos otra opción, solo ir adelante, a
pesar de que estaba muy enferma. Yo conocía
estas doce personas por tres días, pero ese día ellos se convirtieron en mi
familia. Con la ayuda del grupa, yo podía
hacer lo que pensaba que era imposible. Finalmente
por la noche, cuando llegamos a nuestra camping, tenía una nueva apreciación
por mi grupo. No hubiera podido llegar
allá sin apoyo físico y mental de todos.
No comments:
Post a Comment